Star Wars: The Rise of Skywalker (2019)

Star Wars: The Rise of Skywalker (2019)

escrita por Chris Terrio and J.J. Abrams

historia por Derek Connolly, Colin Trevorrow, J.J. Abrams, and Chris Terrio

basada en los personajes de Star Wars por George Lucas

dirigida por J.J. Abrams


Hace poco más de cuatro años, cuando entraba a ver Star Wars: The Force Awakens (2015), en una sala de cine repleta de chicos y chicas, mayormente adolescentes, acompañados por unos pocos adultos (yo mismo estaba con mi hija, que entonces tenía 13 años), me sentía un poco arrepentido. Nunca me gustó acudir a salas de cine llenas, ni siquiera cuando yo también era adolescente, y siempre he calculado ir a funciones en las que hubiese poca gente. Ese día me equivoqué… por suerte.

Lo que experimenté debió ser algo parecido a lo que sienten los devotos en una misa: un efecto de comunión y sintonía total con los demás feligreses. Cuando en momentos sorpresivos y muy bien calculados nos mostraban por primera vez en la peli al Millenium Falcon, Han Solo, Chewie, R2-D2 (Arturito), C-3PO (Citripio), la princesa Leia y, finalmente, Luke Skywalker, parecía que todos en la sala vivíamos el mismo reencuentro con viejos y entrañables amigos. Todos levantábamos los brazos y aullábamos como wookies. La cosa es que… yo sí era un chico casi cuatro décadas antes, cuando la primera Star Wars (La Guerra de las Galaxias) de 1977, ahora llamada A New Hope, se estrenó en el cine y le hizo algo a mi cerebro. ¿Cómo es que mi hija de 13 y todos los otros chicos y adultos en la sala reaccionamos con la misma nostalgia?

Para intentar responder a esta pregunta, comenzaré con una conversación por WhatsApp que tuve con mi gran (y viejo) amigo, Luis, luego de que cada uno había visto con sus hijos la última entrega de la saga, Star Wars: The Rise of Skywalker:

Luis: Aquí estaba hablando con LG (hijo de Luis) acerca de [estas últimas películas] de Star Wars. Mi humilde opinión es que la mejor película de esa serie es Rogue One (2016), seguida por la primera trilogía (episodios IV, V y VI), particularmente el episodio #5. Pero la verdad es que nunca me han dejado de decepcionar”.

Yo: Muchos críticos están de acuerdo contigo. Colocan aparte a Rogue One y The Empire Strikes Back (1980) como las dos de mejor calidad. Yo estoy seguro de que son las dos más redondas como obras cinematográficas, y, aun así, no llegan a ser obras maestras. Pero, desde que vi la1ra (ahora el episodio IV), aprendí a dejarme llevar por lo divertidas que son y no las trato como a otras películas. Las sigo viendo como ese chico de 13 años, que de la 1ra salió marcado de por vida. No soy objetivo con Star Wars. Aun así, no soporto la I, II y III. Son tan malas, que ni el chico de 13 las tolera, pero las demás las he disfrutado mucho. De hecho, cada vez que veo de nuevo el episodio IV, le encuentro más defectos y noto más lo mala que es como obra, pero cada vez la disfruto más. Debes asumirlo como una religión. Déjate llevar y te haces el loco con todo lo que no cuadra”.

Luis: Yo entiendo lo que me dices, y al fin y al cabo las he visto todas. Una de las cosas que no les puedo perdonar [en las precuelas] es que nunca consideraron a la generación que creció con Star Wars como parte de su mitología. Al tener los recursos, tanto de talento como de dinero, pudieron haber hecho una serie donde el tema sería el mismo, pero tratado con un poco de más madurez. En lugar de hacer eso, [el creador] George Lucas tomó el camino diametralmente opuesto, haciéndolo aún más infantil y cagando le historia del génesis de Darth Vader. Y luego, cuando arrancan está trilogía final, no se les ocurre más nada que hacer un Vader nuevo, con un Death Star nuevo, y un Luke Skywalker nuevo. Joder!!!!!!”

Yo: Creo que estoy sintiendo lo mismo que los católicos devotos cuando les hablan de la inquisición, las cruzadas, las contradicciones entre los evangelios, etc., etc. Mejor hago lo mismo que ellos: no veo, no oigo, no hablo. En realidad, no me molesta que hayan reciclado personajes y situaciones. Luke se inmola en el episodio VIII igual que lo hizo Obi Wan en el IV, para distraer a, como dices tú, otro Darth Vader (Kylo Ren). La dramática situación del episodio VI, en la que Palpatine hace que el odio (manifestación del lado oscuro de la fuerza) fluya a través de Luke, forzándolo a enfrentarse con Vader, se repite con Snoke, Kylo y Rey en el VIII y también con Palpatine, Kylo y Rey en el IX… y, así por el estilo, rehusaron muchas cosas, pero cambiándolas lo suficiente como para que funcionaran de nuevo. De hecho, me gusta que lo hayan hecho. Déjate de herejías, que yo estoy contento con mi fe”.

Luke Skywalker (Mark Hamill) en Star Wars: A New Hope (1977).

Lo que intentaba decirle a Luis, y que mi amigo Carlos (el editor de este blog) me ayudó a ver, es que las películas de Star Wars son para chicos – aunque en su opinión hay momentos artísticos y hasta trascendentales, particularmente en The Empire Strikes Back, Rogue One y el episodio VIII, The Last Jedi. ¿Por qué tratar la serie con madurez? A los de esa generación marcada por las tres primeras (las que se produjeron entre 1977 y 1983, que ahora son los episodios IV, V y VI), no nos trataron con “madurez”. Nos divirtieron con un viaje heroico bien estructurado. Es un cuento de hadas llevado a un escenario de, como dijo el mismo George Lucas, “ciencia-ficción, pero sin la ciencia”. El resultado, aunque seriamente imperfecto, fue maravilloso.

Podemos reclamar muchas cosas que salieron mal ya en esa primera y gloriosa película:

Las actuaciones de los extras, como los que tratan de evitar la primera y grandiosa entrada de Vader, es casi un chiste. Fingen muy mal cuando resultan heridos. Tengo la impresión de que casi ríen nerviosamente. Claro, eso no es culpa de los “actores”. Es una falla de dirección.

Nos muestran un robot torturador que le intentará sacar información a Leia, pero luego la vemos a ella despertar de una siesta como si nada le hubiese pasado (no me di cuenta de esto hasta que volví a ver la peli con mi hija recientemente). ¿Se les olvidó que acababan de torturarla?

Los diálogos… los diálogos fueron terribles. Pobres actores que tuvieron que actuar esa monserga, especialmente Alec Guinness (Obi Wan).

Etc., etc., etc.

Darth Vader (David Prowse/James Earl Jones) tiene noticias terribles para Luke en Star Wars: The Empire Strikes Back (1980).

Y si nos movemos solo unos pocos años hasta los episodios V y VI, The Empire Strikes Back y Return of the Jedi, algunas cosas mejoran, como los diálogos – ya no escritos solo por Lucas, sino con ayuda de los libretistas Leigh Brackett y Lawrence Kasdan). Pero siguen ocurriendo cosas sin sentido. Por ejemplo, Luke y Leia se dan un beso de connotación sexual en el V, que allí queda bien enmarcado en la historia (Leia besa a Luke para para provocar los celos de Han), pero, solo una película después, nos revelaron que eran hermanos. Eso fue asco en retrospectiva.

Además, pareciera que Lucas olvidó que las películas serían revisitadas y apreciadas como un todo. Es un capricho infantil imperdonable el que casi nos haya prohibido ver A New Hope tal como la hizo originalmente, con esos efectos especiales que fueron tan poderosos en los setentas y que, por supuesto, pueden ser chistositos años después, pero que nos dejarían apreciar lo ingeniosos que tuvieron que ser sus creadores en su momento. Ahora, la versión accesible tiene efectos “mejorados” que ya son viejos también, pero no nos permiten la perspectiva histórica que hasta los chicos pueden apreciar. Imagínense que nos hubiesen robado la King Kong de 1932 y solo nos dejaran ver una versión con un gorila mejorado digitalmente hace 20 años. ¿Qué estaríamos viendo?

En realidad, madurez nunca hubo mucha.

Sin embargo…

La lista de cualidades que podemos agradecerle a La Guerra de las Galaxias es innumerable:

Los ritmos que tuvieron los episodios IV hasta el IX (por favor, olvidémonos de las I, II y III) fueron pausados o trepidantes cuando tenían que serlo. En mi humilde opinión, estas películas no son de esas aburridas que tienen mucha acción y efectos especiales sin que la historia avance. Aquí, cada secuencia responde a un cambio en la historia… y uno la pasa realmente bien. Mucha acción y mucho humor de la mano de personajes carismáticos, mientras se mantiene una historia decentemente funcional.

En estas tres últimas entregas, la manera en que juegan con la nostalgia es genial. No escatimaron en pequeños chistes y homenajes, sin importar que cada miembro de la audiencia captaría algunos y se perdería de muchos.

Los diálogos tienen momentos muy inteligentes y de gran profundidad, aunque la primera vez que ves cada peli quizás no te das cuenta (por lo menos, a mí me pasa). Fíjense en lo que dice, por ejemplo, el breve pero genial personaje de DJ (Benicio del Toro) en el episodio VIII.

Los personajes que no tienen diálogos inteligibles, como Chewie, R2-D2 y BB-8 son increíblemente expresivos y uno siempre sabe, gracias a sus lenguajes “corporales” y a la ayuda de sus compañeros humanos, qué es exactamente lo que “dicen”.

Rey (Daisy Ridley) se enfrenta a Kylo Ren (Adam Driver) en Star Wars: The Rise of Skywalker (2019).

Pero… Carlos me pidió que me concentrara más en The Rise of Skywalker, así que trataré de hacerlo.

Mi opinión general: es divertida y vale la pena verla.

¿Es el “final” que la saga merecía? Creo que no, pero también creo que eso no se podía lograr. Si trataban de responder a la mayoría de las incógnitas que las películas anteriores dejaron abiertas, resultaría una película convulsionada y sobrecargada de pequeñas historias, que fue lo que pasó. Pero si no lo hacían, la gente se quejaría de que no fue realmente un cierre. Si no participaba Leia (o la Generala Organa), la película se sentiría coja. Si participaba, había que forzar la trama para que encajara con algo del material grabado por Carrie Fisher no usado anteriormente (creo que esto lo hicieron muy bien). Y así, podríamos seguir enumerando muchos problemas que iban a ser insalvables a la hora de hacer esta peli. Sus creadores tenían que decidir no solo donde acertar, sino también donde equivocarse y aceptarlo.

A mi hija y a mí nos decepcionó mucho el mero final de la historia, cuando descubrimos quién es realmente Rey (la nieta de Palpatine). Pero si ella hubiese sido quien esperábamos (la hija de Luke), entonces se trataría de un final bastante predecible que decepcionaría a otros. No había manera de complacer a la mayoría. Y el final que escogieron (decide tomar el nombre de Skywalker) tiene un gran mensaje, así que lo considero una cualidad.

En The Rise of Skywalker no se les dio continuidad a varias buenas ideas planteadas en los últimos dos capítulos. Por ejemplo, el personaje que se perfilaba con mucha fuerza como una especie Hitler, el General Hux (Domhnall Gleeson), es desechado tontamente. Los personajes de Finn (John Boyega) y Poe (Oscar Isaac), que fueron tan interesantes en las entregas anteriores, se convierten solo en un chiste. Pero lo peor, es que esta película le restó algo de valor a la serie para la posteridad, porque cambian lo que uno sentirá al revisitar las primeras. Así, el maravilloso climax que la historia alcanza en Return of the Jedi, cuando Vader liquida a Palpatine para salvar a Luke (Mark Hamill), aunque en el proceso se mate a sí mismo, ya no tendrá el mismo sentido ni significado. Después de todo, ahora sabemos Palpatine no murió allí “realmente”.

Daisy Ridley en el set de Star Wars: The Rise of Skywalker (2019).

Y, ¿qué pasa unas semanas después de haber visto la película? La verdad es que The Rise of Skywalker la siento ahora como haber comido mucho popcorn (palomitas de maíz, cotufas, pochoclo, etc.). Es rico y te distrae, pero no terminas con la sensación de haber consumido un verdadero plato. Y esta sensación se acentúa con los días.

Justo hace unos minutos le pregunté a mi hija qué le parecía ahora de la peli y me contó que, aunque se divirtió, ahora piensa: “WTF!”.

Pero… insisto: valió la pena ver The Rise of Skywalker. No aburre ni por un minuto y sí tiene grandes momentos. Nunca olvidaré cuando Chewie (un personaje maravilloso al que le fueron subiendo el perfil a lo largo de la historia) casi me hace llorar (cuidado con este cuasi spoiler) cuando se entera de la muerte de su última gran amistad. Uno puede sentir el “me quedé sin amigos” entre sus alaridos.

Estoy seguro de que en una segunda o tercera visita a la película descubriremos más descalabros en la historia, pero también que hay muchos detalles, frases y situaciones que son más inteligentes y divertidos de lo que uno pudo apreciar la primera vez que la vio, en medio de ese incesante bombardeo de información.

¿Será que la saga de Star Wars (excepto los episodios I, II y III) cumple lo que explicó el mismo George Lucas cuando usó una cita de Sir Arthur Conan Doyle?: “I have wrought my simple plan / If I give one hour of joy / To the boy who’s half a man / Or the man who’s half a boy.” (Desarrollé un plan simple, regalar una hora de disfrute al niño que es mitad hombre o al hombre que es mitad niño). Yo creo que sí.

Y es que… si los viejos dejamos disfrutar a los adolescentes de lo mismo que nos tocó a nosotros, si entendemos que eso es lo que está pasando, nuestro adolescente interior también la pasará muy bien.

Rating: **½

Rogelio Rodríguez