Her (2013)

Her (2013)

escrita y dirigida por Spike Jonze

Calificación de Carlos: 3 / 5 – Buena

Lo siento, geeks y hipsters. Sé que muchos de ustedes adoran este drama de ciencia ficción sobre un solitario introvertido (Joaquin Phoenix) que se enamora de su computadora. Y yo quisiera sentirme como ustedes, pero, la verdad, Her no funcionó del todo bien para mí.

Pero no me lancen los tomates todavía. Permítanme un minuto para explicarme. Primero, hay dos cosas que reconozco de entrada: la película está maravillosamente filmada por el director de fotografía Hoyte van Hoytema (si Los Ángeles de verdad se ve así, tengo que mudarme para allá), y la actuación de Joaquin Phoenix en el rol principal es, como de costumbre, impecable. Estas dos son razones suficientes para ver Her.

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Theodore (Joaquin Phoenix) en la Ciudad de Los Ángeles.

Mi principal conflicto con la cuarta película de Spike Jonze es que, sencillamente, no me vendió la idea. No me convenció de que, en el futuro cercano, un reservado escritor como Theodore Twombly (Phoenix) pudiera sentirse atraído física y emocionalmente hacia Samantha, el nuevo sistema operativo instalado en su computadora (voz de Scarlett Johansson), o que la propia Samantha pudiera comenzar a sentir lo mismo por Theodore. Aclaro que la premisa me parece excelente. Desarrollar sentimientos por nuestra tecnología es muy posible, si es que aún no lo hemos hecho. Pero, para mí, la ejecución misma se siente muy afectada, muy artística para mi gusto.

Her es un experimento que, aunque interesante, no termina de confiar en que la audiencia completará lo que no hace obvio la historia. Una secuencia particularmente irritante muestra a Catherine, la ex esposa de Theodore (Rooney Mara) sermoneándolo por su fracaso en cuanto a sentir verdaderas emociones, y razón por la cual opta por una relación con su gadget. ¡Ooo! ¿De verdad? Ya yo había entendido todo eso porque sabía del empleo de Theodore (escritor de cartas íntimas en nombre de otros), había visto su lenguaje corporal, su mirada triste, su actitud y, por supuesto, ya estaba teniendo un romance con su computadora. No necesitaba que me lo explicaran de nuevo.

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Los sistemas operativos también necesitan cariño.

Para mí, hay mucha conversación en Her. El diálogo incesante – sobre cómo y por qué nos enamoramos y lo que eso significa – termina matando el encanto. No es sino durante la última media hora que Jonze comienza a relajarse: las escenas son más largas, la cámara se detiene sobre los rostros de sus personajes, la música llena las pausas entre las palabras. La cinta, de repente, se hace más misteriosa, evocadora y reflexiva. La ruptura de los corazones – tanto humanos como digitales – deja espacio para el crecimiento emocional. Me gustó especialmente la toma final, con Theodore y su vecina Amy (Amy Adams), sentados en el techo de su edificio, quizás finalmente listos para establecer un lazo más significativo. Qué lastima que no toda la película se sienta así.

Igual que otras películas de Jonze, como Being John Malkovich (1999) y Adaptation (2002), Her me deja un poco frío a pesar de toda su creatividad. Su intención artística se queda en la memoria… pero no en el corazón.

Pero, ¡no me malinterpreten! Me gustó haberla visto. Y antes de que lancen los tomates, aquí está la respuesta de mi amigo Rogelio, la cual seguramente finalizará nuestra amistad. ¡Disfruten!

Carlos I. Cuevas


Calificación de Rogelio: 4 / 5 – Excelente

Estoy de acuerdo con mi amigo Carlos: “La intención artística de Her se queda en la memoria, pero no en el corazón”… en el corazón de él, de Carlos. Pero la intención artística de Her sí quedó en los corazones de las personas que, como me pasó a mí, entendimos que Theodore (Joaquin Phoenix) no se enamora simplemente de su computadora o de un sistema operativo. Se enamora de un ente que piensa y ama tan intensamente como él.*

Lo que hace real un sentimiento y/o pensamiento no es el medio o formato en el que se desarrolla o viaja. Si es cierto que lo que pensamos y/o sentimos proviene de reacciones bioelectroquímicas en nuestro sistema nervioso  – y no de algo etéreo y probablemente inexistente como el “alma” – una vez que las computadoras, robots, sistemas operativos o cualquier forma de inteligencia artificial alcancen el mismo grado de complejidad (o mayor) que el del cerebro humano, tendremos que reconocerlos como pensantes, sentimentales y autoconscientes, igual que nosotros… y quizás hasta tengamos que darles derecho al voto.

En el caso de Her, la relación entre Theodore y Samantha no es como el vínculo que los más febriles usuarios de tecnología digital sienten ahora por sus gadgets. Aunque ellos no pueden despegarse de sus iPhones, no están esperando que el instrumento ni los softwares que lo hacen funcionar los amen (quizás esperan eso de las relaciones con otros humanos que establecen a través del instrumento, y ahí, quizás, se equivocan). Samantha no es un gadget. Samantha genuinamente siente. Lo hace porque está programada para hacerlo… sí. Y nosotros los humanos también. Los OS de Her son máquinas inorgánicas producto intencional del ingenio humano. Los humanos somos máquinas orgánicas producto accidental de la evolución natural. Pero los sentimientos  – y los pensamientos respecto a esos sentimientos – son reales en ambos (¿recuerdan los androides de Blade Runner (1982)?).

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“Something in the way she woos me…”

Ahora… supongamos que Carlitos sí sabe esto e incluso está de acuerdo, y que su problema con la película radica en que las complicaciones de la historia de amor entre Theodore y Samantha (el sistema operativo con la deliciosa voz de Scarlett Johansson) se explican mucho a través de diálogos, lo cual de alguna manera podría no ser buen cine… OK, ciertamente la película está dialogada en algo cercano al 80% (me tomé la molestia de cronometrarla ayer). 80% de diálogo parece mucho. Entonces, ¿por qué no molesta? Bueno, la primera razón es una sinrazón. No me molesta porque sencillamente se siente bien. Pero si queremos racionalizar un poco más el asunto, se puede hacer:

– La trama de Her es perfecta para una película donde el diálogo tiene tanta cancha, ya que es la única forma de comunicación que tienen sus protagonistas. Samantha no es un personaje de carne y hueso, así que el lenguaje corporal y las acciones físicas están fuera de lugar en ella. Theodore sí tiene presencia corpórea, pero sabemos algo muy interesante sobre él: vive de expresar sentimientos a través del habla. El trabajo de Theodore consiste en redactar cartas de amor que le encargan los clientes en la compañía donde trabaja (una especie de Hallmark del futuro cercano), y lo hace declamando a su computadora. Desde hace años, Theodore pasa ocho horas diarias explicando sentimientos verbalmente. Eso ya se volvió parte de lo que es él.**

– Además, es un hecho documentado que los humanos, cuando queremos comunicar ideas complejas sólo a través de audio, somos mucho más explicitos, selectivos y extensos en el uso de las palabras y la entonación, ya que tenemos que compensar por la ausencia de lenguaje corporal. Si Samantha hubiese sido una chica de carne y hueso, pero que sólo se comunica con Theodore por teléfono, la película también podría ser 80% dialogada y quedar bien.

En cuanto a la escena de Theodore con su ex esposa, Catherine (Rooney Mara), estoy muy en desacuerdo con Carlos (de hecho, perdí las ganas de almorzar con él mañana). Me explico:

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Spike Jonze prepara un tiro de cámara.

Catherine, efectivamente, reclama a Theodore la incapacidad de este para lidiar con emociones y problemas reales (lo cual, sí, ya es obvio en ese momento) y el que lo resuelva iniciando “un romance con su laptop”. Pero en el brillante guión de Spike Jonze, a estas alturas fue excelente que Catherine afirmara todo eso. No porque nosotros necesitaramos saberlo. Lo dice porque no entiende el rol que Samantha está tomando en la vida de Theodore. Él sí está metido en una relación real, lidiando con los problemas y emociones que conlleva. Una relación que al comienzo es color de rosas, pero que ya comienza a enturbiarse. Tanto así, que no podrá sostenerse por mucho tiempo más (porque, como dice Catherine, Theodore tiene problemas). Ese es el objetivo de la escena. Nos muestra que Catherine no aprecia la profundidad de los sentimientos de Theodore. Ella tiene un prejuicio hacia los OS (¿y Carlos también?).

No digo que Her no pudo contarse con menos diálogo, ni que las mismas ideas no pudieron expresarse con menos palabras y más acciones de otro tipo, aún entre un humano y un sistema operativo. Sólo digo que quedó casi perfecta como la hicieron, con la inclusión de tanto diálogo. Fue una decisión creativa que aquí funcionó… sin importar lo que Carlos haya escrito al respecto o lo que me diga mañana en el pasillo de la oficina donde ambos “trabajamos”.

Rogelio Rodríguez

*Por tener mayor capacidad para procesar información, Samantha lo puede con 8.316 individuos a la vez… that’s so cool!

**Puede entender, profundizar y sincerar los sentimientos de los demás, pero no los suyos… that’s so cool!

 

 

 

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