Ex Machina (2015)

Ex Machina (2015)

escrita y dirigida por Alex Garland

Calificación: 4 / 4 – Excelente

Posiblemente estás ante una gran película cuando en la historia detectas mucho de novelas clásicas como Frankenstein (1818) o The Island of Doctor Moreau (1896), pero es mejor que ellas.

Posiblemente estás ante una gran película cuando ves escenas que te recuerdan con placer a Blade Runner (1982) o a films aún más antiguos, como The Bride of Frankenstein (1935)… pero en la película que estás viendo las escenas son aún mejores.

Posiblemente estás ante una gran película cuando la forma en que se mueve la protagonista te recuerda sutilmente a Coppelia, la “muñeca” a escala humana del ballet con el mismo nombre.

Posiblemente estás ante una gran película cuando al terminar dices: ¡Guau! ¡Qué gran película! ¡Qué historia tan ingeniosa! ¡Qué diálogos tan inteligentes! ¡Qué actuaciones! ¡Una de las mejores que he visto en mi vida!

Al menos eso fue lo que dije yo una y otra vez al final de Ex Machina.

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Caleb ve a Ava por primera vez.

En Ex Machina, un joven programador, Caleb (Domhnall Gleeson), gana el sorteo de un codiciado premio: pasar una semana en el remoto y aislado cuartel donde vive y trabaja su jefe, Nathan (Oscar Isaac), el mayor genio de informática del mundo y quizás el hombre más rico del planeta. Pero no será una semana de vacaciones. En el cuartel, Caleb se enterará de que ha sido seleccionado para evaluar qué tan humana es la última y más avanzada invención de Nathan: una estupenda androide – interpretada por Alicia Vikander – llamada Ava (que en inglés se pronuncia Eva, como la mujer de la que todos venimos, según el Antiguo Testamento), cuyo sexapil, inteligencia y astucia serán más avanzados de lo que Caleb o el mismo Nathan pudieron imaginar.

Definitivamente, el tema de la inteligencia artificial en el cine dio un gran salto adelante en los últimos dos o tres años. 1

En 2013, y a través de la película Her, Spike Jonze (la escribió y dirigió) nos trajo la brillante historia de un hombre que se enamoró de un producto de inteligencia artificial con voz, sentimientos y pensamientos de mujer apasionada y brillante, pero sin rostro ni cuerpo, porque ella era “sólo” un sistema operativo.

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Alicia Vikander como Ava.

En 2015, y a través de la película Ex Machina, Alex Garland (la escribió y dirigió) nos trajo la brillante historia de un hombre que se enamoró de un producto de inteligencia artificial con voz, sentimientos y pensamientos de mujer apasionada y brillante, pero con hermoso rostro y un cuerpo que, aunque escultural, transparentaba sistemas electrónicos y mecánicos internos, porque ella era “sólo” un robot.

Ambas películas tienen el atrevimiento de mostrarnos como la inteligencia artificial alcanzará el clímax al igualar o sobrepasar nuestro nivel intelectual y creatividad, pero, sobre todo, cuando no podamos diferenciar lo que sentimos hacia ella de lo que sentimos hacia otros seres humanos. Es decir, cuando podamos amar y hasta desear al portador de inteligencia artificial.

Uso la palabra “atrevimiento” a sabiendas de que en estas dos películas no es la primera vez que se muestran humanos enamorados de inteligencias artificiales. Ya hubo otras. En la desatinada Mary Shelley’s Frankenstein (1994) de Kenneth Branagh, el Dr. Frankenstein ama la “novia” que crea artificialmente para sí mismo (la construye en su laboratorio a partir de los restos de su novia, que acaba de ser asesinada por el monstruo). En Blade Runner (1982), el personaje de Harrison Ford (aunque quizás un androide él mismo) se enamora del probable androide representado por Sean Young (orgánica y hermosa, pero sintetizada por humanos). Y en las adaptaciones cinematográficas de The Island of Doctor Moreau 2, el protagonista que naufraga en la isla se siente atraído a la “mujer” que Moreau le presenta (creada en laboratorio a partir de animales). La cuestión es que en todos estos films, las mujeres producidas artificialmente tienen aspecto y conducta de mujer. Pero en Her, la chica no tiene aspecto alguno (aunque uno no pueda dejar de imaginar a Scarlet Johansson mientras la escucha), y en Ex Machina muestran una “chica” excitante, pero dejan ver las mangueras y cables internos.

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El director Alex Garland discute una escena con Oscar Isaac.

Ahora, enfoquémonos en Ex Machina y tratemos de entender qué la hace única. Para ello, recordemos qué es el Test de Turing, “…una prueba de la habilidad de una máquina de exhibir un comportamiento inteligente similar, o indistinguible, del de un humano. Alan Turing propuso que un humano evaluara conversaciones en lenguaje natural entre un humano y una máquina diseñada para generar repuestas similares a las de un humano. El evaluador sabría que uno de los miembros de la conversación es una máquina y todos los participantes serían separados de otros”3

¿Nathan le pide a Caleb que le aplique el Test de Turing a Ava? No, y por eso es importante entender de qué se trata el test… porque aquí no sirve (y así lo explica Nathan). No hace falta, porque su creador ya sabe que Ava está más allá de esa prueba y que una conversación con ella sería indistinguible de la conversación con un humano. Además, a Caleb le consta que Ava es un robot (está en su presencia y lo puede ver). El test que concibió Nathan es una idea aún más avanzada que el de Turing: ¿tendrá Ava sobre Caleb el mismo efecto que tendría una mujer real, a pesar de que Caleb sabe que se trata de una máquina? La respuesta es un “sí” muy grande, y así como en algunas películas el cazador termina cazado… aquí el examinador podría terminar examinado… y el manipulador, manipulado.

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Domnhall Gleeson como Caleb.

Ex Machina: una película llena de ideas inteligentes, bien dirigida, producida, musicalizada, actuada y, sobre todo, escrita. Una nueva versión de The Island of Doctor Moreau, pero con mucho de Her, y que quizás supera ambas historias… una de las 100 de mi top 10.

Rogelio Rodriguez

1. Recomiendo ver también Robot & Frank (2012), una joyita escondida de la ciencia ficción. Una película de bajo presupuesto, ambientada en el futuro cercano, donde un viejo ex ladrón de joyas (Frank, interpretado por Frank Langella) recibe un inesperado regalo de su hijo: un robot mayordomo. Es la única manera en la que, según el hijo, el senil padre que está perdiendo la memoria podría seguir viviendo solo. El robot está programado para ayudar a Frank en todo lo que éste necesite y pida, siempre y cuando vaya en beneficio de su salud. Pero el viejo, aunque sufra de la memoria, sigue siendo un astuto zorro y convence al robot de que ayudarlo con un elaborado plan para robar ciertas joyas valiosas sería la mejor forma de cuidarle. Robot & Frank es muy divertida, y la relación entre Frank y el robot plantea y responde muchas preguntas sobre el significado que podría tener la inteligencia artificial en unos pocos años.

2. En la novela The Island of Doctor Moreau, lamentablemente, no existe el personaje de la mujer creada por el doctor – el mejor resultado obtenido en su laboratorio – y que este usa para experimentar con las emociones del hombre que llegó accidentalmente a la isla (¿Le gustará? ¿Se dará cuenta de que no es humana?). La verdad es que introducir el personaje de la chica atractiva y casi, casi humana fue una idea acertada. Mejoró las historias de las películas en comparación con la novela de H. G. Wells

3. Wikipedia

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